Este domingo 14 de diciembre se cumplen 250 años del nacimiento del destacado almirante británico Lord Thomas Alexander Cochrane quien, a fines de 1818, se integra a la Marina de Chile como comandante en jefe de la naciente Escuadra Nacional, cargo que le fue entregado por el ilustre almirante Manuel Blanco Encalada quien, días atrás, se había convertido en flamante vencedor de la flota realista en la bahía de Talcahuano al capturar la fragata María Isabel junto a otras unidades de guerra.
Teniendo claro el objetivo del padre de la patria, General don Bernardo O’Higgins, de preparar la expedición libertadora del Perú, asesta importantes golpes a la flota española al capturar la fragata Esmeralda en el puerto de El Callao y neutralizar los fuertes de Corral y Valdivia, logrando conformar una fuerza naval suficientemente entrenada para desafíos mayores.
Así, el 20 de agosto de 1820, zarpa hacia las costas del norte para acabar con el virreynato del Perú a cargo de la Escuadra Nacional que era parte de la Fuetza Expedicionaria bajo el mando del General José de San Martín.
Avanzada las operaciones hacia la inminente victoria, regresa a Chile, entrega su puesto y se desplaza a Brasil en 1823 para ponerse a las órdenes del emperador Pedro I en la lucha independentista de ese país. Posteriormente, continúa este periplo de gloria al servir a Grecia en la lucha por la liberación de ese país del dominio otomano.
Hoy sus restos descansan en la Abadía de Westminster en Londres en cuyos 4 vértices de su tumba se encuentran los emblemas de Chile, Perú, Brasil y Grecia. Cada 21 de mayo, la Armada de Chile realiza la tradicional ceremonia de conmemoración del día de las Glorias Navales frente a la tumba de Cochrane, con participación del embajador de Chile en el Reino Unido, el First Sea Lord, dotación de la Misión Naval de Chile en Londres y familiares del insigne almirante britanico.
Por otra parte, desde la construcción de la fragata blindada Cochrane, con brillante participacion en la Guerra del Pacífico, la Armada de Chile ha honrado su nombre en sucesivos buques hasta la actual fragata inglesa Tipo 23.
Parte del legado de Cochrane se manifiesta cuando, enfrentado a una de sus hazañas en la mar, uno de sus ayudantes le objeta diciéndole que lo que pretendía hacer era imposible, a lo que contesta: «A partir de ahora la palabra imposible queda borrada del diccionario de la Armada de Chile».
Años después vemos al Piloto Pardo realizar un rescate «imposible» para otros.
El genio y valor del almirante Cochrane iluminaron la gesta de Iquique y Punta Gruesa, el desembarco de Pisagua y muchas otras acciones donde la Marina ha logrado el éxito que muchos otros sólo veían fracaso.
Jorge Vidal Stuardo
Presidente de la Academia de Historia Naval y Marítima de Chile





