Cada 4 de marzo, el mundo conmemora el Día Mundial de la Obesidad bajo el lema «8 mil millones de razones para actuar contra la obesidad». En ese contexto, el Dr. Alejandro Altamirano y la nutricionista bariátrica Dina Márquez, de Clínica Alta Salud, abordaron la realidad de una enfermedad crónica que no se elige: la obesidad afecta al 80,2% de la población adulta de Magallanes —la cifra más alta de todo Chile— y su tratamiento exige mucho más que fuerza de voluntad.
Según la Federación Mundial de Obesidad (worldobesityday.org), más de 1.000 millones de personas viven hoy con obesidad en el mundo, y se proyecta que para 2035 1 de cada 2 personas vivirá con sobrepeso u obesidad. La obesidad infantil es especialmente alarmante: las tasas entre niños en edad escolar se han multiplicado casi cinco veces desde 1975. El impacto económico global se estima en 3,23 billones de dólares anuales para 2030.
En Chile, 3 de cada 4 adultos vive con sobrepeso u obesidad, según la FAO y la OPS, posicionando al país como uno de los de mayor prevalencia en Sudamérica. En Magallanes la situación es aún más grave: según la Encuesta Nacional de Salud 2016-2017 —la más reciente publicada a nivel nacional, ya que la edición 2021-2022 no pudo completarse por la pandemia—, la región encabeza el ranking nacional con un 80,2% de prevalencia en adultos. Los especialistas coinciden en que, de existir una medición más reciente, las cifras serían aún más alarmantes.
En escolares, el Mapa Nutricional JUNAEB 2023 confirma que el 56,5% de los estudiantes de Magallanes presenta malnutrición por exceso, con un 27,5% en situación de obesidad u obesidad severa, la cifra más alta del país. Pese a una leve reducción de 3 puntos porcentuales respecto al año anterior, la región sigue muy por encima del promedio nacional de 23,3%. Desde 1990, la obesidad infantil en Chile se ha cuadruplicado.
«Es algo que se ha normalizado en la comunidad, lo vemos en nuestros grupos familiares incluso», advirtió el Dr. Altamirano, relevando la urgencia de abordar la obesidad como lo que es: una enfermedad crónica que requiere atención especializada y no solo fuerza de voluntad.
Tratamiento multidisciplinario y Bono PAD FONASA
«El tratamiento de la obesidad no es de un solo golpe, no es hacer ejercicio solamente, no es estar a dieta, no es hacer un ayuno: es algo complementario, es tomar de todas las ramas del tratamiento para hacer cambios en el estilo de vida que lleven a una mejor salud», sostuvo el Dr. Altamirano. En esa línea, la nutricionista Márquez añadió: «No podemos tratarla solamente con medicamentos ni solo con nutrición. Esto tiene que ser abordado de forma conjunta». La distribución de la grasa corporal —especialmente la grasa visceral— determina en gran medida el riesgo de desarrollar diabetes, hipertensión, hígado graso y ciertos tipos de cáncer.
En materia de política pública, la especialista valoró la implementación del Bono PAD FONASA para cirugía bariátrica, que amplía el acceso al tratamiento quirúrgico para personas con IMC sobre 40, o desde 30 con enfermedades asociadas graves como diabetes. «Cuando un paciente se opera, se opera la familia completa», sostuvo Márquez, subrayando que la preparación preoperatoria y el seguimiento a largo plazo son tan importantes como la intervención misma.
Un llamado a la comunidad
Frente a las alarmantes cifras regionales, desde Clínica Alta Salud se hace un llamado a la comunidad a no normalizar el sobrepeso, a no resignarse ante malas experiencias en el sistema de salud y a buscar orientación en equipos especializados. «Día a día hemos trabajado mucho más de forma complementaria en todo el estamento de salud», destacó el Dr. Altamirano. La obesidad tiene tratamiento, se puede revertir y se puede prevenir.
«A todos quienes viven con obesidad: no están solos. Hay muchas personas que trabajamos en esto y estaríamos felices de acompañarlos en el proceso.»
— Dina Márquez, nutricionista bariátrica, Clínica Alta Salud





