El 21 de marzo ya no es un día cualquiera en nuestro calendario ambiental. Por primera vez conmemoramos el Día Nacional de los Glaciares, un hito que nace para celebrar la majestuosidad de nuestras cumbres y reconocer la realidad estratégica ineludible de Chile como potencia criosférica.
La presencia de glaciaresno solo ayuda a caracterizar el paisaje, sino también a constituir reservas estratégicas de agua dulce, así como espacios para combatir el calentamiento global debido al efecto de reflexión de la luz solar desde su superficie blanca, lo que ayuda a regular el clima. En contextos de crisis hídrica, actúan liberando agua gradualmente para el consumo humano, la agricultura y el mantenimiento de los ríos, e incluso juegan un rol clave en gatillar y mantener procesos de productividad primaria en fiordos y canales de la Patagonia lo que ayuda, entre muchas otras cosas, a sostener poblaciones de mamíferos marinos como ballenas y delfines que buscan alimento en esas zonas.
El glaciólogo Gino Casassa comenta que «Chile, al igual que la mayor parte del planeta, está experimentando un calentamiento que se está traduciendo en retroceso de la masa glaciar, salvo algunas excepciones en el sur, donde hay glaciares que están estables y en algunas excepciones incluso avanzando. Todo esto, agravado desde el Norte Chico hasta Aysén por un deficit de precipitaciones, que se ha transformado en una megasequía inédita de una duración de más de 15 años».
Destaca que «Claramente esto está redundando en un mayor derretimiento de los glaciares, sobre todo en sus zonas bajas. De igual preocupación es el hecho que en las zonas altas, donde los glaciares deberían alimentarse con nieve que precipita principalmente en invierno, en vez de nieve muchas veces precipita lluvia. Como resultado, la pérdida de hielo es mayor a la alimentación de los glaciares, por lo que están perdiendo masa, adelgazándose y retrocediendo. Vale decir, su estado de salud, que es un término glaciológico, es deficiente».
Casassa señala que «En la Patagonia, los campos de hielo austral, únicos en el mundo considerando su tamaño y latitud, están perdiendo masa a una de las tasas más altas del mundo».
Los glaciares son los centinelas helados de la naturaleza, vastos ríos de hielo y nieve que esculpen la Tierra, testigos silenciosos del paso del tiempo y de los cambiantes ritmos de nuestro planeta. Esenciales para el ecosistema de la Tierra, actúan como reservas críticas de agua dulce e indicadores de la salud del planeta. Son también ellos los que proporcionan agua a millones de personas, regulan los niveles del mar y apoyan la biodiversidad.
Sin embargo, estos gigantes de hielo y nieve están bajo amenaza. El aumento de las temperaturas globales está provocando un retroceso alarmante de los glaciares, lo que genera escasez de agua, aumento del nivel del mar y un probable incremento de desastres naturales tales como inundaciones o deslizamientos de tierra.
Estos cambios en cascada ponen en peligro los ecosistemas, los medios de vida humanos y las economías en todo el mundo. Para abordar este desafío urgente, es esencial tomar medidas ambiciosas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.
El Día Mundial de los Glaciares, respaldado por el arranque del Decenio de Acción para las Ciencias Criosféricas (2025-2034), busca que actuemos cuanto antes para preservar el papel vital de los glaciares en el sostenimiento de la vida en la Tierra para las generaciones venideras.





